Enfoque pedagógico

Nuestro enfoque pedagógico se centra en la consideración de la acción o actividad. ¿Qué actividad se realiza? ¿Qué fuentes de información existen alrededor del niño? ¿Las ha creado el niño o el adulto? ¿Cómo se integra esa información durante esa actividad? ¿Qué áreas del conocimiento se están tratando? ¿Quiénes realizan la actividad, individual o en grupo?

Es decir, se pretende concretar e ir al detalle, en lugar de utilizar sólo agregados como “clase”, “estudiante promedio”, “asignatura”, etc., que nos hacen perder la variedad y riqueza de las cosas y la individualidad de los niños.

Existen múltiples clasificaciones, pues más que árbol, la pedagogía es afortundamente un bosque frondoso y denso del que podemos nutrirnos para enriquecer nuestra perspectiva educativa.

Una primera clasificación es la del aprendizaje dirigido y autodirigido. Ámbos son extraordinariamente útiles y pueden combinarse constantemente en diferente proporción para lograr un objetivo que siempre está presente: la autonomía del alumno en su proceso de aprendizaje, la independencia y la capacidad de adquirir y mejorar esa capacidad humana innata para adquirir conocimientos, destrezas, habilidades y actitudes a través de la experiencia, las vivencias, el estudio, los experimentos, el entranamiento, el arte, las ciencias, etc.